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7 nov 2008

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Acabo de fichar por un nuevo blog que es mío, osea que me fiché yo solo. El punto es que ya no más habichuela sin gracia, o más bien dicho no más blog de habichuela sin gracia o quién sabe, porque este alter ego se muda a aquí no hay combis...acá sí con su amigo Wingerr noctámbulo del living room. El diseño ta bonito y los post de Wingerr también, o eso creemos. Recién hemos empezado y tenemos para rato, mientras nos dure la red, así que para los agricultores que casualmente se encuentran con este humilde blog mientras buscan información para sus cultivos de habichuela, ya pueden ir dándose una vuelta por el blog antes mencionado donde, al igual que antes, no encontrarán nada. Además, si no saben lo que es una combi, ya se enterarán, esperamos. Y a los que no son agricultores y me leen con premeditación, pueden seguir ejerciendo su derecho.

Habichuela no ha muerto u_u


15 jun 2008

se va


Como el día estaba triste y sin sol, a medida que el avión fue ascendiendo se lo comieron las nubes, grumosas e infinitas....glup. La presión agrietó las ventanas y la humedad se metió hasta por el resquicio más pequeño. La aeromosa, algo fastidiada tomó el micrófono: Señores pasajeros, se les pide que por favor se abrochen los cinturones, en pocos segundos el avión se inundará de nubosidad a una altura aproximada de treinta centímetros, una cosa parecida a la nieve.

El resto del trayecto el avión lo hizo engarzado a esa nube inmensa y complejos sistemas de navegación le ayudaron cuado tuvo que aterrizar. Al abrirse las compuertas medio pasillo se terminó de inundar de la cremosa y fría sustancia. Tomó algo de media hora limpiar todo el avión por medio de grandes escobillones que frotaron hasta el último rincón. Los pasajeros atravesaron los controles terminándose de sacudir grandes pedazos de nube, incluso uno vació de su zapato una pequeña llovizna que enlodó gran parte del pasillo. Se ganó la enemistad de un trabajador de limpieza. Ya a la hora de recoger las valijas, era trabajo de cada uno limpiar la suya lo cual era especialmente difícil porque la nubosidad se aferraba fuertemente a la superficie de las maletas, así que los agobiados y furiosos pasajeros no tenían más que buscar a tientas las manijas desplegables y jalar de sus minúsculas nubes. Y entre ellos un indignado Habichuela, que despotricaba sobre las pocas previsiones que se tomaron para la accidentada ruta de vuelo: Parezco una nube andante!, dijo.

Ya cuando salió del aeropuerto y se fijó bien en la ciudad que tenía encima, como que se calmó un poco y dijo: Ay, pos si aquí en Lima todo es nube. Y avanzó muy divertido a pesar de que no asomaba el sol.

12 may 2008

Cogió su lapicero,

miró la hoja y luego la ventana. Dejó su lapicero, miró la puerta. Otro alumno llegaba tarde al examen. Cogió su lapicero. Estaba tomando aire para empezar. La perspectiva de tener que llenar seis caras de papel blanco de purita filosofía se le presentaba muy...ardua, jeje, dijo. Intercaló más miradas hoja-lapicero-techo-ventana. Cerró los ojos, y la nube del sueño le dijo "ven, yo te ayudo a llenar el examen".

Se soñó en su verdadera casa, y también en el sofá. Dormía en la sala porque un estudiante alquilaba su habitación desde hacía medio año. Las otras habitaciones igual. Tres estudiantes que a las finales alquilaban todo el departamento. Su padre hacía un año que se mudó a vivir con su hermano. Y los estudiantes, que por sobre todo eran como trolls: cochinos y brutos; mantenían responsablemente la casa convertida en un muladar a menor escala. Todo naufragaba entre desperdicios de comida, envoltorios y cubiertos. Era increíble. Los enseres de limpieza yacían sepultados por alguna parte. Nadie se molestaba en buscarlos. Siempre que mataban una araña, cucaracha o cosa peor, sólo habrían la ventana y fiuuuuuuu, echaban el cadáver del insecto a donde lo lleve el viento. Igual, Habichu' tenía que ir con cuidado para que no le piquen. Esa noche tuvo que desalojar del sofá toda clase de hormigas, arañas y más bichos raros que no había visto antes, quién sabe si una nueva especie producto del hábitat tan fantástico que ofrecía su casa.

Cof, cof, tosió uno de los estudiantes cuando bajaron a la calle, esa mañana hacía frío en particular. Ya lo sabía Habichuela, medio sonámbulo. Cayó hacia dentro cuando abrieron la reja. Llevaba dormido un par de horas porque cuando llegó fue tan temprano que nadie quiso oír el timbre. Hola, qué tal; le saludaron en un pésimo idioma humano, la lengua troll les sentaba mejor: estas son tus llaves, chau. El pobre pasó y subió cansadísimo las escaleras y adolorido porque uno de los trolls le tiró un coscorrón afectuoso a manera de saludo. Último escalón, introdujo la llave y abrió. No vio casa.

A ver, fue como si hubieran metido su departamento en una coctelera. Todo al revés. Habichuela no tuvo un solo recuerdo de su adolescencia para evocar en medio de esa desolación. Pasó unas vacaciones terribles.

Aquella noche trepó al sofá, y se quedó dormido rápidamente. Estaba en un examen de la academia, y él miraba su lapicero, luego el techo, la ventana, la hoja...todo intercalado una y otra vez. Y soñó que en su sueño una nube lo adormecía. No, no; se dijo; no podía dormir. Quedaba media hora y aún no había empezado, rayos, rayos...miró la hoja, cogió su lapicero, pero al instante giró la cabeza hacia la ventana, luego miró el techo, su reloj, la hoja, dejó su lapicero, todo intercalado... y sobre su cabeza algo sonó puuuufff, como nube que se mueve... entonces despertó del sueño intraquilo, quién sabe dónde. Él miró a su alrededor.

1 may 2008

emmm....

Cafecito con Jenni, ella es la del café, yo llevo la lucidez en la sangre así que nada de cafeína, pero como soy tonto a veces, me bebo una coca cola, y un té e igual me lleno de cafeína, que por cierto la otra vez leí en internet los pros y los contras del café, decían algo de un paro cardiaco, y de crear dependencia, no me acuerdo bien; la cosa es que consulté en internet. Y la vez anterior igual, me dolía la cabeza, la parte de atrás para ser exacto y dale con meterme a internet a consultar si era un tumor o algo así. Pero no, nada, me encontré con cosas como: Cefalea Tensional, o hemicraneal paroxística crónica, o quién sabe si una cefalea por trastornos metabólicos... y yo diciendo: que no, doctor; sólo me duele la cabeza, por detrás, desde la mañana...Cefalea Tensional, o hemicraneal paroxística crónica Cefalea Tensional, o hemicraneal paroxística crónica Cefalea Tensional, o hemicraneal paroxística...así que mejor lo dejé, esas cosas pasan solitas. Pero al rato me dolió otra cosa y me descubrí tipeando mi molestia en el google, con un poco de preocupación, rayos; estoy mal. Pero luego me sentí mejor, y es que páginas más tarde descubrí foros y demás con gente posteando acerca de su males y pidiendo medicaciones a los otros usuarios jajaja, entonces por ahí le recetaron aspirinas a un tonto con dolor de cabeza, tonto por lo de no conocer las aspirinas, tonto. Pero más abajo el tonto contestaba diciéndole al bestia que le llamó tonto que lea bien; que lo que él quería era medicina alternativa, alguna hierba curativa que se toma en infusión, de preferencia que se fume, o algo así, y no una simple pastilla de esas que fabrican millones y que como ovejitas nos las tomamos como si nada, y formamos parte del sistema, masas no pensantes, objetos económicos bla, bla, bla... medio reaccionario era el tipo de la medicina alternativa, yo lo dejé mejor, y me pensé lo de la aspirina.

Es que me dolía la cabeza desde la mañana, ese martes. La clase de filo, casi no me enteré de lo que hicimos, y eso que la profe llegó de buen humor y todo. La cabeza me daba vueltitas y luego, antes de inglés, cafecito con Jenni, repito, yo me mantengo descafeinado de preferencia, menos cuando me olvido y me tomo una coca cola; que por cierto (paréntesis) alguna vez se han preguntado, qué ocurre cuando tomamos una coca cola? (paréntesis). Luego en inglés, ese fue el día que dije no al café, pero sí a la coca cola; creo que tanta azúcar me había quitado el dolor de cabeza, algo así como que ahora mi organismo tenía cosas más importantes que hacer, nivelándome el azúcar, y absorviendo toda la cafeína, que ya no le dio tiempo para lo de la jaqueca, jaja. De forma que yo ya me sentí mejor y chévere porque esa clase hicimos el tema de las películas y redactamos un poco y esta vez ya no le pregunté todo a la profe, sino casi todo. Y más tarde me acordé de que me tengo que descargar Donnie Darko.

6 abr 2008

emmm...taxi?

Bajó muy apurado los documentos, pisó un charco de sol que se filtraba de un árbol y se preparó para sudar. No, no se quitaría la casaca. Los bolsillos del pantalón apretaban mucho y se le haría muy difícil luego comprobar a cada rato que tenía dinero para pagar el taxi. Y no sólo el dinero, sino su móvil, y las llaves de casa, doradas y viejas que parecían del cofre de algún abuelo. Todo a la mano, por si se le ocurre sospechar que se dejó algo en casa y no estaba para pagar otro taxi de vuelta, más que nada porque ya casi eran las diez y la mañana se le escurría. Como sudor inexistente incluso, ahora que no había ningún taxi en el paradero. Bueno, esperaría uno; además, mira, allí viene...no, el letrerito con el foco ámbar, eso significa que está ocupado. No cómo en Perú, que de eso te enteras cuando el taxi pasa de largo y te deja como tonto con la mano alzada, y por ciego además.

Los minutos se escurrían y ya casi como su sudor que se anunciaba, allí por la frente, con él de pie sufriendo un sol que en realidad no quemaba mucho, medio gay todavía porque el otoño no se termina de ir. Se rió de esto último, y también se acordó del mar sin olas, por si fuera poca la asociación. Cuando se le atraviesa un viejito. Y entonces reflexona para sí: viejito con plata, viejito que no se deja morir. Porque no son pocos, la verdad, los abuelos que uno ve por la calle, los sanos, digo, porque los otros también andan metidos en alguna residencia. Menos éste que, como decía, se le atravesó delante y le ganó el taxi. Bueno, dijo él, al cabo que se lo iba a dejar. Y era cierto poque ya sabía que si no, luego le vendría el remordimento, viejito bajo el sol, esperando, se aburre, y el calor lo adormece, quién sabe tal vez y daba un pasito más adelante y splash que lo arrollaba un motero. Motero que por lo general siempre es la antítesis del viejito: niño imprudente que no toma taxi porque tiene moto y así liga más, hasta que se accidenta. Pero el caso es que el abuelo no se llegó a accidentar porque se cogió el taxi primero. Y Habichuela (quién más podía ser) dijo: bueno, me espero otro. Aquí hubo un silencio, hasta consigo mismo, muy incómodo, y al cabo decidió que el otro taxi sería suyo. Pero no venía ninguno, y él ya casi, nótese casi, se impacientaba. Para entretenerse se acordó del miedo de estarse dejando algún documento, revisó todo con paciencia, muy bien. ¿Y el dinero?, no, no había problema, también lo traía; y empezó a tranquilizarse.

-¿También esperas taxi?
Una señora muy enternecedora de rostro maternal, tal vez con semanas de embarazo, se le acercó delante de su esposo para preguntarle.
-Ah...sí-(sonrisita no cuesta nada, y la señora es tan linda que aunque me cueste un ojo de la cara le sonrío).
Ahí no más llegó un taxi y el hombre se hizo a un lado para que Habichuela lo tomara, pero esto casi ni lo dudo. La pareja llevaba un bolso grande y gordito, color celeste como de bebé, y encima tenían cara de que iban a ser unos padres estupendos y que iban a criar unos hijitos muy pero muy buenos que serían médicos de alguna ONG.
Y cedió su taxi, de nuevo, contento, aunque esta vez ya un poco preocupado de estarse demorando más de la cuenta. "El otro es mío" , "el otro es mío", se repitió como siempre que se repetía las cosas, mucho le gustaba repetirse las cosas, a veces no le bastaba con pensarlas; en especial cuando algo no le salía.

-Esperas taxi, ¿no?
Una chica, más joven que la madre modelo, e irremediablemente linda, no, madre no, le faltaban años, pero sí con una cara de que iba a ser una tía maravillosa para los niños médicos de la ONG. Y justo allí, tentador, se avecinaba el otro taxi, letrerito verde de vacío, muy encendido. Habichuela dudó, dudó mucho. Miró a la tía de los niños médicos, luego al taxista, al letrerito verde, el reloj de su móvil, y por último se miró así mismo imaginariamente, se acomodó un cabello y estiró el brazo.

Ella sonrió muy buena, como que se esperaba que le cedieran el taxi, mentalmente ensayaba un "gracias, por mis sobrinos". Lo cierto es que el joven ése, sin mirarla cogió y se subió a su taxi, incluso le dijo al taxista acelere o algo así, y se largó; dejándola sin nada, qué falta de consideración.

-Pero si soy la tía más buena del mundo-gritó.
(Aquí es necesario aclarar un poco, por si acaso. Nótese que dijo tía en el sentido de tía de algún sobrino. Y que dijo buena, no en el sentido de estar buena, sino en el otro, de ser buena).

La verdad es que Habichuela ni la oyó. En ese momento estaba perdiendo y volviendo a encontrar el dinero del taxi.

29 feb 2008

Mi primer día....

Hola, a continuación hablaré en metáfora:

Había una vez una habichuela que vivía en un país muy bonito y cercano. Pero un día le salió la visa y la habichuela no tuvo más remedio que guardar su vida en una maleta y coger un avión pa otro país, quién sabe si más bonito, pero eso sí, mucho más lejano.

Saltándome sus aventuras en el avión, la búsqueda de sus maletas, el retraso del vuelo, y el hecho de que le tocara sentarse junto a un pallar muy gordo muy gordo... Acontece el día en que la habichuela llega por fin a Barcelona...ups, digamos mejor, la Legumilandia. Y a la semana nomás lo inscriben en una academia pre universitaria.

-Pero si yo ya ingresé a la universidad de mi país-se quejó la habichuela.

-Naranjas. Aquí me postulas de nuevo-sentenció mamá habichuela y ni vuelta que darle.

Usar el metro, ir por la calle en bicicleta, y sin el temor de que le roben a uno, perderse camino a su academia, encontrar el camino, perderse otra vez, llegar tarde al primer día; son cosas que le pasan a uno y a las legumbres también.

Fin de la metáfora.

Me llamo habichuela sin gracia, y quiero escribir en un blog porque ayer se me rompió la guitarra y como no tengo dinero para mandarla a componer, me volveré loco si no me expreso de alguna otra forma, si no encuentro algún medio parecido con el que me puedan decir: "cállate oe" o "sigue así...luego me cuentas" cosas de esas que le dicen a uno.

Saludos.